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La inestabilidad en Medio Oriente presiona el precio del petróleo: cómo puede afectar a la Argentina

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El precio del petróleo operó con cierta volatilidad esta semana, impulsado por el resurgimiento de las tensiones en Medio Oriente. El barril Brent acumuló una suba del 4,5% hasta los US$75,48, mientras que el crudo WTI ascendió un 4,63%, cerrando en US$71,88.

Ambos contratos registraron fuertes ascensos el pasado miércoles, cuando el Brent alcanzó los US$78,93 (+6%) y el WTI los US$74,36 (+5,53%), tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la ruptura del alto el fuego con Irán y la escalada en los ataques. No obstante, las cotizaciones cedieron en las jornadas subsiguientes y dejaron en evidencia la inestabilidad del mercado.

Previamente, se comportaban con cierta estabilidad a partir de una gradual recuperación de la producción petrolera y del tráfico a través del estrecho de Ormuz. Tras los acuerdos entre Estados Unidos e Irán, el precio marcó bajas hasta valores previos al conflicto y le quitó presión a la inflación a nivel internacional.

José A. Martínez de Hoz, socio fundador de MHR Abogados, explicó que la volatilidad es una respuesta habitual ante crisis financieras o bélicas. Aseveró que lo que está afectando al valor del crudo es el abastecimiento a través del estrecho de Ormuz, que “representa alrededor del 20% de la producción mundial”. Asimismo, remarcó que el impacto que puede tener a nivel mundial no va a ser inmediato y dependerá de cuánto tiempo se sostenga el conflicto. Más allá de los volúmenes físicos de oferta y demanda, las expectativas son “cruciales” en los mercados financieros y de commodities, dado que buscan anticiparse a lo que puede pasar. “Si hay una expectativa de que la situación vaya a empeorar, el precio va a subir; pero si la expectativa es que se van a encausar las negociaciones, el precio va a tender a bajar”, detalló.

En la medida en que continúe, que no se regularice el comercio por estrecho de Ormuz y que haya una restricción importante, los precios van a tender a subir”, indicó Martínez de Hoz. Si se mantiene a largo plazo, el precio mantendrá una tendencia alcista, con el riesgo de alcanzar los US$100 por barril, lo que podría derivar en una recesión mundial.

Por su parte, Martín Polo, jefe de estrategia en Cohen Aliados Financieros, sostuvo que si bien la volatilidad refleja la fragilidad de la región, el mercado considera que el impacto en la actividad económica global no será determinante, dado que existen alternativas para compensar el faltante. “El conflicto no va a escalar nuevamente básicamente porque se estima que un poco el interés de Trump es terminar esto, considerando que no le conviene electoralmente”, puntualizó, en referencia a los comicios de medio término que se llevan a cabo este año en el país norteamericano.

Mientras siga el conflicto, Polo estimó que el precio del petróleo se va a estabilizar, pero a un valor más alto que el actual. Proyectó que, en lo que queda del año, se acercará a los US$80 a medida que se recompongan los inventarios que se usaron para que no se dispare.

El impacto en la Argentina

Los especialistas concordaron en que la variación en el precio del petróleo impactaría al país tanto de forma positiva como negativa. Si bien beneficia al sector energético, puede introducir mayor presión en la inflación y una posible suba en las tasas de interés.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, resaltó que “un mayor precio del crudo mejora la rentabilidad de las compañías del sector energético”, como YPF, Pampa Energía y Vista Energy. A su vez, puede acelerar o sostener el ritmo de desarrollo de proyectos, especialmente vinculados a Vaca Muerta, lo que puede favorecer nuevas inversiones, mayor actividad y generación de empleo. Pero advirtió: “Si el aumento del petróleo se traslada al precio de los combustibles, puede impactar sobre los costos logísticos, de transporte y producción, generando presión sobre los precios de la economía en general. En ese escenario, la desaceleración de la inflación podría demorarse más de lo previsto”.

Martínez de Hoz en tanto hizo hincapié en que la inestabilidad global puede encarecer las tasas de interés que la Argentina debe pagar para obtener financiamiento. El país ha realizado esfuerzos significativos para mantener el superávit fiscal y pagar deuda existente con tasas menores; por ello, “pagar tasas de interés más altas significa, obviamente, poner presión sobre el Tesoro y sobre el gasto público y el superávit fiscal”, dijo. Y agregó: “Tiene el riesgo de provocar incrementos en la tasa de interés y eso a la larga puede encarecer la salida que en algún momento tenga que hacer la Argentina al mercado de capitales”. No obstante, destacó que un precio internacional elevado actúa como un incentivo para reactivar la producción convencional local, que hoy enfrenta costos operativos elevados.

Polo por su parte sumó que el escenario impactará en mayores ingresos de divisas por el superávit energético del país, además de beneficiar indirectamente a otros commodities. “Lo que tiene que tener la Argentina es un poco más de cuidado con cómo se va decantando este escenario global, que termina con un dólar más fortalecido, con tasas de interés más altas y eso, el riesgo sobre el crecimiento de la economía global, en algún momento va a empezar a pegar un poco”, concluyó.


Fuente: La Nación

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