Alba Galilea Hereñu, directora de la Escuela Primaria Nº 26, enfrenta un desafío diario al recorrer 70 kilómetros para llegar a su establecimiento, que cuenta con la asistencia de solo seis alumnos. A pesar de que existe un camino más corto, este se vuelve intransitable tras las lluvias, lo que obliga a la docente a tomar una ruta alternativa que suma 50 kilómetros adicionales en su trayecto.
La situación se agrava en días de lluvia, cuando el acceso principal a la escuela, que atraviesa el partido de Punta Indio, se convierte en un verdadero obstáculo. «Actualmente estoy dando toda la vuelta para poder acceder a la escuela por otro camino. Hago 70 kilómetros por día porque el acceso por el que tendríamos que transitar está atravesado por tres pantanos. Realmente es imposible llegar», explicó Hereñu.
Para garantizar la continuidad de las clases, la docente se vio en la necesidad de adquirir una camioneta 4×4, tras obtener un crédito, ya que su anterior vehículo no podía soportar las condiciones del camino. «Saqué un crédito para comprarme una camioneta y poder garantizar la mayor cantidad posible de días de clases a los nenes», declaró. Sin embargo, cuando las condiciones son favorables, las clases se desarrollan sin contratiempos.
Ante esta problemática, Hereñu y alrededor de 100 vecinos y productores enviaron una carta al intendente de Punta Indio, David Angueira, solicitando la reparación del camino que presenta baches profundos, erosiones y falta de mantenimiento. En el documento, los firmantes advirtieron que el deterioro del camino impide el acceso a centros de salud y afecta la producción agrícola de la zona.
El puestero Javier Romero, quien lleva casi nueve años en la región, afirma que el camino se vuelve intransitable en invierno y señala que el mantenimiento es escaso. «A veces los vecinos le dan una rastreada con alguna máquina, pero eso no es el arreglo que necesita. Hace muchos años que no tiene ese mantenimiento», comentó. Esta situación también afecta a los estudiantes, ya que muchos no pueden asistir a la escuela debido a la imposibilidad de transporte.
La falta de acceso también complica la atención médica en emergencias, como el caso de una mujer embarazada que necesitó ser trasladada por un vecino ante la imposibilidad de la ambulancia de ingresar. Hereñu enfatiza que quienes no cuentan con un vehículo adecuado quedan aislados, dependiendo de otros para obtener alimentos y medicamentos. Además, los habitantes han comenzado a usar grupos de mensajería para informar sobre el estado de los caminos, una solución temporal ante un problema que persiste y afecta la vida cotidiana de la comunidad.
Fuente: La Nación


