Foto Victoria Gesualdi
Foto: Victoria Gesualdi.

El largo proceso interno de Benito Cerati para asumir su ineludible rol como solista y desligarse de la sombra de su célebre padre que la mayoría proyectó sobre él desembocó en “Shasei”, primer disco firmado con su nombre propio tras diez años al frente de su proyecto Zero Kill, una soberbia producción atravesada por el concepto de “las primeras veces de muchas cosas”.

“Creé un mundillo del vasto mundo de mis influencias. Armé como como un pequeño país donde tomé ciertas cosas particulares. Fui un poco en busca de eso, por eso es un disco que se parece un poco al primer disco de Zero Kill, en el que tomé todo lo que estaba escuchando. Fue un poco como un `reboot´”, explicó el artista a Télam, al referirse al disco disponible desde este viernes en plataformas digitales.

«Tengo una vida propia, cosas que me gané por mérito propio. Estoy más cómodo conmigo, no tengo la necesidad como los perros de ladrar cuando pasás al lado por protección. Ya está, eso me quitaba mucho tiempo para otras cosas»

“Traté de hacer un disco ligado a mi esencia y lo encaré como si lo estuviese haciendo en esa época, con las cosas que me inspiraban en esa época, con las vivencias de esas épocas. El disco abarca mucho las primeras veces de cosas, entonces todos los temas tienen que ver con la primera vez que me enamoré, la primera vez que tuve miedo, la primera vez que me dejaron, hay mucho de eso”, amplió.

Justamente, no parece casual que esta primera vez con su nombre -otra de las primeras veces a las que hacía alusión- coincida con un período en el que la figura artística de Benito aparece consolidada, fundamentalmente porque finalmente quedaron atrás los prejuicios sobre sus cualidades y las absurdas comparaciones con Gustavo Cerati.

Esta situación que distrajo la atención sobre lo que realmente podía ofrecer se revirtió a fuerza de grandes performances y una búsqueda musical que nunca se apartó del camino pero que encontró su madurez. Allí, da la impresión de que el mismo Benito se hubiera encontrado a sí mismo luego de despojarse de aquellas capas.

Foto Victoria Gesualdi
Foto: Victoria Gesualdi.

“De más pendejo lo que más me irritaba era que no se me veía, que no se me escuchaba lo que planteaba. Había mucha gente que ni me había escuchado y hablaba desde el prejuicio. Había gente que me trataba mal simplemente por quién soy. En ese momento, sentía que tenía que devolver esa injusticia o no quedarme callado. No me arrepiento de nada, lo hice por alguna razón y lo único que puedo reprocharme ahí son las formas”, reconoció.

Ahora, advirtió, «ya pasó, sé dónde estoy parado. Siempre lo supe pero no ha sido fácil. Creo que la llevé bastante bien dentro de todo y luego me dejó de importar. Tengo una vida propia, cosas que me gané por mérito propio. Estoy más cómodo conmigo, no tengo la necesidad como los perros de ladrar cuando pasás al lado por protección. Ya está, eso me quitaba mucho tiempo para otras cosas”.

«Armé como como un pequeño país donde tomé ciertas cosas particulares. Fui un poco en busca de eso, por eso es un disco que se parece un poco al primer disco de Zero Kill, en el que tomé todo lo que estaba escuchando. Fue un poco como un `reboot´”

Más allá de todo esto, lo cierto es que “Shasei” es un atrapante y barroco viaje musical de diez canciones producido junto a Estanislao López, en el que conviven sonoridades ligadas a bandas sonoras de películas de James Bond, dramatismo operístico, música ambient y pícara sensualidad, entre otros elementos.

Con la pomposidad como factor común, se suceden cortes que van recreando las emociones de las distintas “primeras veces” mencionadas por su protagonista. Allí aparece un batallón de grandes nombres que hacen su aporte para conformar un universo que refleja de manera cabal la magnitud artística de Benito.

Lito Vitale, las cuerdas del Cuarteto Divergente de Alejandro Terán, Gillespi, Ramiro Flores, Fernando Nalé, son algunos de los nombres que se sumaron a músicos ligados a Benito desde el inicio de su recorrido, como el caso del baterista Alejandro Castellani, el propio Estanislao López y el guitarrista Alfredo García Tau.

Antes de la primera presentación formal de la placa, prevista para mañana a las 21 en la Sala Lavardén de Rosario, Benito Cerati conversó con esta agencia en torno al proceso que dio como resultado este debut solista.

Foto Victoria Gesualdi
Foto: Victoria Gesualdi.

– ¿Pensaste en un disco de “primeras veces” por ser tu primer proyecto con nombre propio o, al revés, saliste con nombre propio cuando te diste cuenta de esto?
– Como era la primera vez que iba a sacar un disco con mi nombre me parecía adecuado un concepto de un álbum de “primeras veces de cosas”. De hecho, los videos que hice están todos grabados en la casa en donde viví, así que tuvo un concepto en ese sentido, rememorar esa época pero con la mirada de ahora. Fue una buena fuente de inspiración.

– Es un disco que habla de “primeras veces” pero también hay una canción que se llama “La tercera es la vencida”, como si todo pudiera ser visto como una “primera vez”.
– Sí, justamente en ese caso el tema habla de la primera vez que decido quedarme en vez de huir. Ahí hay una especie de juego porque es la tercera vez pero lo narrás como si fuera la primera vez. Siempre me fascinó esa dicotomía en esa frase. Es un tema optimista también, como que ahora sí te sentís cómodo para quedarte y no cometer el mismo error.

– Precisamente, se te nota mucho más cómodo en tu lugar últimamente. ¿Es así? ¿y de la mano de qué viene esto?
– Creo que tiene que ver con el paso del tiempo, haber experimentado un montón de cosas. En el fondo, siempre fui yo; puedo hallarme en mis discos anteriores. Creo que tiene que ver con la seguridad, la confianza de estar más cómodo entre colegas porque fue un largo camino de diez años de moverme en el under, de empaparme de esa escena. Yo evitaba participar de homenajes a Charly o a mi viejo porque sentía que primero tenía que hacer carrera yo. Y eso fue lo que hice con Zero Kill, por eso escogí no salir con mi nombre en ese momento. Yo sentía que me debía mi lugarcito de hacer cosas pero no “a la masiva”. Nunca me interesó eso. Incluso, en este disco estoy súper representado pero es un disco que va como por afuera de las cosas que están pasando hoy. No es un disco que decís “che, es re 2022”, o sí, pero desde otro punto de vista, no de lo que está pasando ahora en la música. No sé si logro encajar en alguna escena pero eso me enorgullece. Siento que soy el único que está haciendo esto porque es muy yo. No lo puede hacer otra persona.

– Ahora que el disco ya está disponible y tomaste un poco de distancia, ¿Qué evaluación hacés?
– Siempre está bueno encontrar un motivo para volver a empezar algunas cosas. Ya dijimos que es un «reboot» y «refresh». Hace mucho que lo necesitaba porque con el último disco de Zero Kill sentía que ya había logrado todo lo que quería hacer en ese mundo y debía dejar descansar un poco ese nombre. Ahí es cuando sentí que podía usar mi nombre, que podía llevarlo adelante, no solo musicalmente sino también en la organización, porque no es un nombre cualquiera y uno tiene que tener en cuenta ciertas cosas. Sentía que podía hacerlo, lo hice y la verdad que fue como hacer cualquier otro disco. Me sentí muy bien en el armado, en el rol de líder, de gran organizador. Eso lo aprendí mucho de Lito Vitale, que genera cosas, convoca gente, produce. Lo vi y me dije “quiero hacer esto”. Y de hecho, no estoy en banda pero me siento más unido con quienes vengo trabajando desde Zero Kill ahora que cuando teníamos el grupo. Nos sentimos más en banda. Soy Benito Cerati pero no soy yo solo. Soy un cuarto de la magia (risas).

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