En 2023 el documental estar disponible en la plataforma Mubi
En 2023, el documental estará disponible en la plataforma Mubi.

El documental «Esquí», dirigido por el barilochense Manque La Banca, explora con un original estilo experimental el contraste entre la afluente industria del ski en Cerro Catedral y sus turistas y las comunidades locales con menos recursos, cuya participación en el sector tiene otra aproximación.

El largometraje viene de ganar el premio al mejor documental en la competencia nacional del último Festival Audiovisual Bariloche (FAB) en septiembre y se podrá ver en la función de las 17 en el cine Gaumont hasta el próximo miércoles.

Además, en febrero de 2021 tuvo su estreno mundial en la sección Forum de la 71 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, donde recibió el premio del jurado Fipresci, y en 2023 estará disponible en la plataforma Mubi.

A partir de una propuesta muy experimental en su abordaje del montaje y la edición de sonido, los dos mayores méritos de la película, el director, de 32 años, abarca la temática con una lente social profunda sin dejar de reseñar la industria del ski en Río Negro a partir de sus trabajadores.

Asimismo, la producción se mete también con la temática Mapuche y tiene la participación de dos amigos de Rafael Nahuel, muerto en noviembre de 2017 por un disparo de un oficial de la Prefectura Naval en el marco de un operativo de desalojo de una ruta en la zona del lago Mascardi, cortada por activistas de la comunidad Lafken Winkul Mapu.

La idea del documental surgió cuando el realizador estaba en la secundaria: «A los 14 o 15 años fui a esquiar y era un momento en el que me empezaba a cuestionar el mundo, así que descubro que las personas que trabajaban en la aerosilla eran distintas de quienes estaban disfrutando el deporte», explicó La Banca en diálogo con Télam.

«Había una diferencia en sus modos de hablar, color de piel y un montón de detalles, que me hacían dar cuenta de que había una distinción muy clara. Con el paso de los años, me fui a estudiar a La Plata y me quedó resonando en la cabeza el tema, porque tenía ganas de hacer una película sobre mi ciudad, donde nací», agregó el director.

– Ya con la base del proyecto en mente, ¿en qué se terminó convirtiendo el documental y cuál es su temática central?
– La génesis fue querer narrar la cotidianeidad de un trabajador de las aerosillas. En su inicio, era una película observacional, pero inmediatamente esa impronta desapareció porque no va con mi modo de pensar el cine, ya que busco la intervención constante sobre la realidad. Entonces, a partir de querer dejar un registro de dónde vienen los trabajadores del Cerro Catedral, investigo que en su mayoría venían de los barrios de El Alto, donde viven descendientes originarios que han sido marginados por el Estado consecuentemente desde siempre. Empecé a hacer una especie de desglose del territorio barilochense y te das cuenta de dónde surgía esa injusticia, desigualdad y violencia.

– Uno de los fuertes de la película es la edición de sonido, ¿Cómo surgió esa decisión estética, cómo se diseñó y qué buscaba?
– Lo veníamos trabajando hace ya muchos años con mi hermana, Antú, que hizo la música. Y el diseño sonoro lo hicimos con Hernán Biasotti, con quien hace unos años venimos desarrollando un lenguaje personal en el que tratamos de trabajar los ambientes y los diálogos en conjunto con la música para que se introduzcan de una manera orgánica en la mezcla. A los pasos de las personas les ponemos unas notas musicales, a los pájaros les agregamos un efecto de delay y sumamos recursos que son de la producción de la música para generar una especie de colchón sonoro que no esté tan dividido y que los límites no estén marcados. Es una tradición más vinculada a la psicodelia: una sonoridad que está alterada con el fin de generar un efecto psicodélico en la persona que lo ve, que le altere algún aspecto sensorial.

El documental Esqu dirigido por el barilochense Manque La Banca
El documental «Esquí», dirigido por el barilochense Manque La Banca.

– Otro atractivo en cuanto a su estética experimental es el montaje. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Le dedicaron mucho tiempo para enfatizar un esmero por ese lado?
– La película se rodó en fílmico, en 16 milímetros, así que el material con el que contábamos para laburar era acotado porque no se pude filmar mucho; es caro. El fílmico te planta unos escenarios que te obligan a pensar. Entonces el montaje se convirtió en buscar formas de articular y la búsqueda pasó no por tratar de respetar esa realidad sino por intervenirla y buscar la intervención constante, que quede evidenciado el dispositivo cinematográfico. Ese es el trabajo del montaje sobre todo.

– Hablemos un poco sobre el cruce que elegiste entre la tradición experimental del cine y los documentales con trasfondo social.
– El cine experimental, cuando se combina con problemática social y una postura y una mirada política del mundo, se enriquece. Los documentales se enriquecen. Estamos viviendo un momento donde está todo muy cocinado y lo que busca «Esquí» sobre todo es construir una narrativa divergente, que va poniendo un núcleo detrás de otro. Pero hay algo de esa pérdida que te permite reflexionar y pensar, y es importante construir relatos que no estén tan masticados.

– ¿Cómo se incorporan los nombres de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel a la historia y por qué son relevantes a la temática?
– Siempre estuvieron, desde el principio, esos nombres dando vueltas. Porque también quería retratar la violencia institucional, las personas asesinadas por el aparato del Estado. Después lo que surgió fue descubrir que Rafael Nahuel había empezado a ir esquiar con un programa que lleva a personas de sectores vulnerables de Bariloche que no podían acceder al deporte. Descubrí que había ido tres años seguidos, había aprendido muy rápido y era muy bueno, hasta había empezado a soñar con convertirse en instructor en un futuro. Se me partió el alma cuando supe eso, porque condensaba toda la contradicción misma de este territorio. Entonces, cerraba por todos lados profundizar en él. Sobre todo porque Rafita no tuvo la misma repercusión mediática que Santiago, que tenía raíces en la clase media y cuando tenés eso, hay un dispositivo de lucha muy fuerte y aceitado que Rafael no lo tenía: venía de clase trabajadora, de ascendencia mapuche. Fue muy clara esa división de cómo quedó ninguneado el caso, aunque no adrede. Ahí es donde empezás a ver ese racismo estructural que tiene Argentina, en estos detalles.

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