El debate sobre la universidad pública en Argentina ha tomado protagonismo en la sociedad, pero es fundamental entender que los desafíos que enfrenta este último eslabón educativo están intrínsecamente relacionados con la calidad de la educación en los niveles previos. La falta de una educación inicial sólida, una escuela primaria efectiva y una secundaria que prepare adecuadamente a los estudiantes se traducen en serios obstáculos para el ingreso y la permanencia en la universidad.
Entre los factores que complican este recorrido se encuentran la desestimulación ante el esfuerzo académico, la flexibilización de las exigencias que permite a estudiantes avanzar sin haber alcanzado los objetivos y el desaliento a la capacitación continua de los docentes. La cadena de causas y efectos en el sistema educativo se observa claramente en cada etapa, pero es en la universidad donde se hace más evidente.
De acuerdo con informes, de los 500,000 alumnos que ingresan a las universidades nacionales cada año, aproximadamente 200,000 abandonan antes de finalizar el segundo cuatrimestre del primer año. Esto indica que la educación básica no está cumpliendo su función de preparar a los estudiantes para los estudios superiores, lo que convierte la búsqueda de una educación universitaria en un desafío monumental.
Un análisis comparativo con Chile revela que este país tiene una tasa de graduación de la escuela secundaria del 91.5%, mientras que Argentina se sitúa en un 74.6%. Esta diferencia en la terminalidad educativa se traduce en un menor número de graduados universitarios en Argentina en comparación con su vecino del sur.
El especialista en financiamiento educativo, Juan Ignacio Doberti, destaca que el problema radica en la educación secundaria, que no proporciona a los alumnos los conocimientos necesarios para continuar en la universidad. A pesar de que la universidad intenta ayudar, no puede cubrir las falencias de la educación previa con cursos de ingreso o durante la carrera.
Un informe de Argentinos por la Educación señala que la secundaria es el nivel donde persisten los mayores obstáculos para la retención y graduación de estudiantes, además de mantener desigualdades socioeconómicas. Aunque Argentina ha mejorado en sus cifras de egreso entre 2014 y 2024, aún se encuentra por debajo de otros países de la región.
La comparación con Chile también se extiende a la inversión en educación superior. Mientras que Chile destina el 0.8% de su PBI a la universidad, Argentina solo invierte el 0.4%. Esta diferencia pone de manifiesto la dificultad de resolver los problemas del sistema educativo con un financiamiento insuficiente.
El debate sobre la educación superior debe llevar a una reflexión sobre la necesidad de mejorar la educación primaria y secundaria. Sin este enfoque integral, cualquier intento de mejorar la universidad pública será insuficiente.
Fuente: La Nación


