El actual Gobierno ha implementado una política económica centrada en la premisa de que para alcanzar el crecimiento es esencial erradicar la inflación. La administración ha identificado la inflación como un fenómeno monetario vinculado al excesivo gasto público, y ha establecido que es crucial lograr un superávit del Tesoro Nacional para evitar la emisión de dinero por parte del Banco Central.
Como resultado, se ha reducido de inmediato el gasto público, llevando a un superávit fiscal que ha contribuido a la disminución de la inflación de más del 200% anual a un 33% anual, con proyecciones de alcanzar un 18% anual para 2027 y eventualmente cifras de un solo dígito en 2028.
La teoría cuantitativa del dinero sugiere que la inflación está determinada por la cantidad de dinero en circulación, su velocidad y el nivel de precios. Sin embargo, factores como el incremento en la velocidad de circulación del dinero y el estancamiento del PBI en algunos sectores han influido en la recaudación tributaria.
El Desafío del Crecimiento Económico
La pregunta crucial que enfrenta el Gobierno es cómo fomentar el crecimiento sin comprometer el equilibrio fiscal. La inversión, un aspecto fundamental del crecimiento económico, se ha mostrado débil. Para abordar esta situación, el Gobierno ha introducido el Régimen para Incentivos de Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios tributarios para proyectos tanto nacionales como extranjeros.
A pesar de estos esfuerzos, la inversión bruta interna fija ha disminuido en aproximadamente 8% entre julio de 2025 y julio de 2026, representando actualmente entre el 14% y 16% del PBI, en comparación con un rango habitual del 20% al 21%.
Comparativas y Proyecciones
Para contextualizar, en países como Chile, la inversión se sitúa en el 25% del PBI, mientras que en China alcanza el 40%. La proximidad de las elecciones presidenciales en el próximo año plantea un desafío adicional, ya que las inversiones requieren tiempo para recuperar su costo y generar ganancias.
Es crucial crear un clima propicio para la inversión, lo que implica que los salarios reales y las jubilaciones deben crecer a un ritmo más acelerado. Esto podría resultar en un abastecimiento más ajustado, creando un ambiente favorable para la inversión.
El Papel del Crédito en la Inversión
Otro aspecto a considerar es el aumento de la mora en los créditos, exacerbada por el incremento de las tasas de interés reales. Existen múltiples iniciativas en el Congreso dirigidas a abordar esta problemática, y el Gobierno está buscando soluciones para normalizar la demanda y mejorar el clima de inversión.
En la actualidad, el crédito al sector privado en Argentina representa el 12% del PBI, un porcentaje que necesita incrementarse significativamente para estimular la inversión. Históricamente, el crédito ha alcanzado cifras mucho más elevadas, como el 24%% en períodos anteriores. En comparación, países como Chile y Brasil presentan cifras superiores al 75%% del PBI.
Conclusiones y Propuestas
En resumen, es vital fomentar una mayor demanda del sector privado para propiciar un clima de inversión que contrarreste la tendencia actual de baja inversión. Las medidas urgentes incluyen el aumento del crédito y el mejoramiento acelerado del salario real del sector privado. La combinación de estas estrategias es esencial para mantener el equilibrio fiscal y contribuir a la continuidad de la política económica en las elecciones de 2027.
Fuente: NA


