Jason Priestley, reconocido por su papel en la icónica serie Beverly Hills, 90210, ha compartido una profunda autocrítica sobre la repentina fama que experimentó al inicio de su carrera. A tan solo 21 años, el actor se convirtió en una figura mundial tras el estreno de la serie el 4 de octubre de 1990, un fenómeno que transformó su vida de manera drástica.
En una reciente entrevista con Inside of You with Michael Rosenbaum, Priestley reflexionó sobre su juventud y la arrogancia que lo acompañaba en esos años. «Creía que sabía todo», afirmó, añadiendo que su confianza estaba ligada a su inexperiencia. «Porque crees que lo sabes todo, pero simplemente no sabes lo que no sabes», explicó.
El actor recordó que al principio de su carrera era más receptivo y ansioso por aprender, pero con el tiempo, esa actitud cambió a medida que adquirió reconocimiento y experiencia. La fama, según Priestley, puede ser un evento traumático para los jóvenes, ya que altera drásticamente su vida cotidiana, llevándolos a ser perseguidos por los medios.
Desde su perspectiva actual, Priestley considera que esta experiencia puede llevar a las personas a quedar emocionalmente ancladas al momento en que alcanzaron la fama. No obstante, se mostró agradecido de haber podido superar esa etapa sin quedar atrapado en el pasado.
La Revelación de sus Hijos
Más de dos décadas después de la conclusión de Beverly Hills, 90210, Priestley observó la fama desde un ángulo inesperado: la reacción de sus hijos, Ava y Dashiell. Durante una conversación, el actor descubrió que sus hijos empezaron a comprender la magnitud de su fama cuando sus maestros les revelaron: «Yo tenía un póster de tu papá en mi pared cuando era chico».
La respuesta de los niños fue sorprendente: «¿Por qué alguien tendría un póster de mi papá en su pared? Es raro». Esta curiosa reacción fue acompañada de momentos divertidos, donde su hija se burlaba de su vestuario en la serie, incluyendo su teléfono plegable y sus jeans de la época, lo que generó risas entre ambos.
Fuente: La Nación


