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15 mayo 2026, 10:27 am
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Raphael, un “artista en el mejor sentido de la palabra”: el regreso al país, su vigencia y cómo lo llaman sus nietos

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SAN JUAN DE PUERTO RICO. –Aún quedan rosas por regalar. Es el Día de la Madre aquí en Puerto Rico y buena parte del público femenino que llega para ver a Raphael ingresa al Coca Cola Music Hall con una rosa roja.

La sala, con capacidad para 5000 personas y del tipo arena está emplazada en una zona donde el entretenimiento manda. Hay cines, lugares para comer hamburguesas, comida “criolla”, tomar tragos y hasta una zona de videojuegos. En el horizonte se ve un casino, un centro de convenciones y edificios monumentales que pertenecen a las grandes cadenas de hoteles de lujo.

La hora pactada para el concierto nos puede resultar extraña para nuestras costumbres: 5 de la tarde. Así que dos horas antes del inicio del concierto ya estamos ahí. Tenemos una entrevista pactada con el artista nada menos que en su camarín. No es usual que de notas en la recta final a subir a escena, pero desde que llegó al país boricua su agenda no para de sumar actividades. Lo recibieron con honores, le entregaron las llaves de la ciudad y ahora hay una multitud ingresando a la sala para volver a escucharlo o para hacerlo por primera vez.

Suele decir Raphael, que en el marco de la gira actual, Raphaelísimo, se presentará en el teatro Gran Rex porteño el 17 y el 19 de octubre, que Puerto Rico fue su puerta de entrada al continente americano. Como en Argentina y como en tantos otros países de esta región y de otras, el intérprete de “Yo sigo siendo aquél” tiene un público fiel y “capas” de generaciones que confluyen. “Cinco generaciones vienen a verme”, cuenta.

Después de ingresar por la puerta de atrás, después de subir un par de pisos por ascensor, después de perdernos por unos pasillos, llegamos al camarín. Grande, muy grande, con sillones, frutas servidas para el artista y el infaltable espejo coronado con lamparitas. Raphael acaba de terminar la prueba de sonido y todavía se está aclimatando. El aire acondicionado que es rigor en todos lados –afuera la temperatura está cerca de los 30°–, aquí brilla por su ausencia por razones obvias. Nos saludamos, él invita a que nos sentemos y tiene la cortesía de preguntar por la temperatura del ambiente: “No está prendido el aire, ¿no importa?”, comenta y le respondo que claro que no, que hay que cuidar las cuerdas vocales. Empecemos entonces.

–Esta visita a Puerto Rico, en el marco de tu gira Raphaelísimo, no es una visita más: te han agasajado con la entrega de la llave de la ciudad…

–Fue una sorpresa muy bonita. A esta gente de aquí yo la quiero mucho desde hace muchísimo, igual que a ustedes. Venir acá o ir a Buenos Aires es como estar en casa, afortunadamente.

–A todos los países que visitaste volviste una y mil veces…

–A la mayoría, si. En realidad esa es una muy buena señal. Siempre me fue muy bien y entonces pude volver una y otra vez.

–Pero una cosa lleva a la otra: te va bien, hay público, pero al público hay que cuidarlo y siempre buscar uno nuevo…

–Hay que cuidarlo y quererlo mucho como yo lo quiero. Es muy difícil llevar tanto tiempo en esto y que el público esté siempre ahí y ver que va renovándose. Viene a verme también mucha gente joven y eso es muy bueno.

–¿Recordás por qué elegiste el género romántico o el amor como tema central para tus interpretaciones?

–Es el que a mí me salía, el que me salió y me sigue saliendo. Pero mi repertorio es muy variado, no solamente habla de amor. La gente viene curiosa, con ganas de oír el que ha sido mi repertorio de base, pero yo también canto otras canciones. Canto un tango en este concierto, por ejemplo.

Raphael cerró en Puerto Rico el primer tramo americano de su gira Raphaelísimo; en octubre se presentará en Buenos Aires

–¿Cuál estás haciendo?

–“Malena”. En Buenos Aires grabé un disco de tangos con Juan Esteban Cuacci.

–Sueles decir que el de tangos es uno de tus discos favoritos. ¿Es así?

–Es un gran disco. A mí siempre me ha encantado su tía, Susana Rinaldi. Lo que canta esa mujer es impresionante, no solo los tangos, todo lo que ha cantado.

–¿Y te decidiste a grabar tangos por La Tana Rinaldi?

–No, no fue por ella, fue por Juan (se ríe). Te voy a decir la verdad, que tiene su chiste. Estábamos ensayando en el estudio de mi casa, hace más de 20 años y estábamos montando lo próximo que íbamos a hacer, qué canciones se iban a componer para la próxima gira y de repente él me dijo: “Y por qué no cantas tangos?”. “¿Quién, yo?“, le respondí. Yo no había cantado tangos hasta ese momento. ¡Bah! Eso es lo que creía. Y digo creía porque Juan sacó su computadora y me puso a mí cantando la primera vez que fui a Buenos Aires, cantando en la televisión como una despedida del público y en agradecimiento por el éxito que había tenido. Y canté un tango. No me acordaba de eso y me lo recordó él. Así fue como tiempo después terminamos grabando un disco de tangos.

–Y decidiste grabarlos en Buenos Aires…

–Yo de hacer las cosas las hago lo mejor posible. ¿De dónde son los tangos, dónde se graban bien? Son argentinos, se graban bien en Buenos Aires; “Entonces voy a hacerlo allí”, me dije. Y fue un disco muy vendido.

–En su momento, cuando Julio Iglesias grabó un disco de tangos, lo criticaron mucho al principio pero resultó todo un éxito después.

–Él lo grabó tangos antes que yo. Los canta muy bien, no como yo, claro, pero los canta bien (risas).

–Tenés una filosofía de ver siempre para adelante y repasar poco el pasado. Sin embargo, pensando en la serie biográfica de Netflix…

–Sale en septiembre…

–Gracias por ese dato, no lo tenía. Me imagino que con motivo de la serie, de revisar el guion, habrás tenido que repasar un poco tu pasado, las distintas etapas de tu trayectoria que se cuentan en la biopic.

–No he tenido que revisar mucho puesto que yo lo tengo todo muy presente. No soy una persona muy mayor como para no recordarlo. Es una serie que ha salido muy bien, estoy muy contento como ha quedado. No la he visto entera pero sí muchos pasajes de la serie. Quien hace de mí está muy bien, un chico muy joven y hay grandes actores de cierta edad. Creo que a la gente le va a gustar mucho.

–Hay un Raphael distinto para cada etapa…

–Sí, así es. Hay cosas de cuatro etapas de mi vida. Hay cosas… no te las puedo decir, pero hay aspectos claves de mi vida, desde mi carrera, mi salud… Es un muy buen trabajo.

–En los últimos años, varios cantantes de tu generación, incluso de una generación posterior, han dicho basta y han hecho una gira de despedida, como Joan Manuel Serrat, José Luis Perales y Joaquín Sabina…

–Yo no. Yo no me imagino una gira de despedida pero algún día la tendré que hacer. Bueno, hacerla o no hacerla, pero algún día va a llegar el momento de quedarme en casa. Por ahora no, mientras esté la voz como está y el público siga viniendo, no tengo por qué. He tenido problemas de salud importantes, pero no de voz. Eso no quiere decir que dentro de unos meses no diga que me voy, que hasta aquí llegué; puede pasar, pero por lo general eso responde a ataques de cansancio. Cuando termino las giras, termino tan cansado que digo que me voy. Mentira, a los diez días de estar en mi casa quiero volver.

El cantante español Raphael en en festival de Viña del Mar 2005

–A los diez días ya estás listo para volver a la ruta…

–Lo que pasa es que el cansancio es muy mal consejero. En esos momentos no le hago caso a lo que pensé. Me conviene hacer una vida más relajada, con menos viajes, eso sí. Y también mi familia me reclama, mi mujer, mis hijos, mis nietos.

–¿Cuántos nietos tenés?

–Tengo ocho nietos.

–Tus hijos ya están grandes, pero ellos tuvieron hijos y siempre hay alguien que reclama tu presencia en casa, ¿no?

–Es así, no escarmientan (risas).

–Tus nietos tienen el ejemplo del abuelo…

–¡Ay, abuelo! Que fea esa palabra. A mí no me llaman así…

–¿No te gusta?

–No, es que a ellos no tengo que decirles las cosas, pareciera que lo adivinan. Como todo el mundo, mis nietos me llaman Raphael. Si lo hacen tienen derecho, pero no se les ha ocurrido llamarme abuelo.

–¿Y qué hacés en esos tiempos en que no estás de gira, además de descansar y disfrutar de tu familia?

–Voy al cine, que es una salida tranquila. De pronto empiezo a grabar de nuevo, ahora lo voy a hacer. No es que haga falta porque yo tengo una producción tremenda de larga, pero bueno, parece que la gente quiere otra cosa nueva de mí y les daré el gusto.

–Los problemas de salud que tuviste no afectaron tu voz…

–Tengo una garganta resistente. Digamos que la estrella de las enfermedades que tuve fue mi trasplante de hígado. De esto han pasado 23 años ya.

Raphael acaba de cumplir 83 años en plena gira, el pasado 5 de mayo. Parece estar algo cansado, pero minutos más tarde, cuando suba a escena, ese cansancio desaparecerá como por arte de magia. Lucirá renovado, dispuesto a entregarle a su público dos horas memorables de concierto.

“La noche”, “Digan lo que digan”, “Cierro mis ojos”, “Yo sigo siendo aquél”, “La llorona” y otros tantos clásicos a los que él les ha impregnado su sello se suceden en un concierto de casi dos horas, con pocas palabras en el medio, más allá de los agradecimientos y de algún que otro pasaje donde el artista opta por tomar un poco de aire y anunciar lo que vendrá. Como nos lo había dicho antes, llega “Malena”, el único tango, pero también se perciben arreglos arrabaleros en las versiones remozadas de otras canciones. En pantalla vuelve el Raphael de los años 60, el del flequillo beatle y la estampa de chansonnier.

–Siempre hablás de tus sueños por cumplir. No son los que tenías cuando empezaste, que los cumpliste todos, pero aparecen otros…

–Siempre hay sueños nuevos. Hay cosas nuevas que me apetecen, cosas que no he hecho antes, un nuevo camino por recorrer. Siempre hay un sueño por delante.

–Hace unos años fue la chanson: nunca habías grabado un disco con canciones francesas…

–No se me había ocurrido antes. Ha quedado un disco muy bonito [Ayer.. aún] y la gente lo celebra mucho. No se lo esperaba. El “Himno al amor”, de pronto, a la gente le entusiasma mucho. Es el final del acto.

–¿Sos de mirar las caras de la gente en los conciertos?

–Los veo, si; veo cómo se emocionan, noto el silencio que se hace cuando empiezo. La gente se lo pasa muy bien en mis conciertos. Esa es una buena señal.

–¿Varía mucho el público según el país?

–Ahí delante el público es el mismo en todas partes. Conmigo la gente es muy entusiasta. Aparte de eso, mi repertorio, que sigue siendo lo más importante, cada vez que estreno una cosa nueva la gente brama y eso es señal de que no te has equivocado. Es muy fácil en esta profesión meter la pata. De repente crees que todo va a estar bien y al público no le parece igual.

–Pensaba en “Escándalo”…

–“Escándalo” es una canción divertida, te iba a decir que no es seria, no es verdad, está muy bien hecha; pero es una canción, digamos, menor, pero le gusta mucho a la gente. No todo tiene que ser serio y trascendental, ¿no?

–Más en conciertos largos…

–Y los míos son largos. Tienen que haber distintos colores. De pronto cantar un tango…

–Apelaba a ese clásico, en realidad, para preguntarte por tus escándalos. Lograste mantener tu vida privada… bien privada.

–No soy productor de cosas extrañas, no. Tengo un matrimonio muy sólido y una familia muy segura. Me adoran y yo a ellos. Nos llevamos muy bien.

–Te habrás tomado la cabeza alguna vez por alguna noticia de algún colega…

–No, yo los entiendo mucho. Tengo muchos amigos de la prensa. Ellos a veces se dejan llevar: “me han dicho”, “me han contado”. Y cuando vienen con un rumor mío les digo: “no, así no es”, y les cuento lo que pasó. Pero hay gente que se inventa las cosas. Hay épocas en que ha pasado más que otras. “Escribe sobre Raphael”, le piden a alguien y se pone a inventar.

–Nunca dejaste de dar entrevistas…

–No, es cierto, pero cuando sucedieron esas cosas yo no he salido al paso. Los entiendo, entiendo el negocio de la prensa. Ahora está de moda la política y se dedican a ellos.

–¿En España los tientan a los artistas para que se metan en política, para que acepten una candidatura?

–En España y en todos lados, está de moda.

–¿Te buscaron a vos?

–Me han pedido opiniones, pero no buscado de ese modo. Y he opinado siempre y cuando entendiera del tema, porque me han preguntado por cosas que no sabía qué eran. ¿Eso cómo se come? No todos tenemos que entender y saber de todo. Yo no soy una persona política. Soy un artista en el mejor sentido de la palabra. Si en una cosa creo, por supuesto lo digo, pero uno es de una forma.

–Volvés a Buenos Aires en octubre, esta vez al Gran Rex…

–La última vez que fui a Buenos Aires estuve en el sitio nuevo [Movistar Arena]. Es muy bonito volver al Gran Rex. Allí conocí al papa anterior, al papa argentino.

–Lo conociste como Jorge Bergoglio…

–Sí, cuando era el obispo de Buenos Aires. Yo iba con un sacerdote de España, el padre Ángel, que era muy amigo suyo. Fuimos al hotel de al lado del Rex, donde vivía él. Ni sabíamos que iba a ser papa, imagínate. Cuando lo nombraron pedí audiencia enseguida y fui con mi mujer a Roma. Un hombre súper encantador, muy tanguero. Él estaba enterado de que yo cantaba tangos. No llevé nada pero le pregunté si quería que le enviara discos de tangos y me dijo que si, así que le mandé una colección. Un encanto de persona.

Para agendar

Raphael presenta Raphaelísimo. 17 y 19 de octubre en el teatro Gran Rex. Entradas a la venta en TuEntrada.com

La Nación

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